999 globos rojos
Heredero sentimental y de las alturas del gran Santos Dumont, el sacerdote brasileño se amarró a mil globos de gas para elevarse y, tal vez, alcanzar el cielo, no el metafórico como dice la iglesia católica, sino el real como lo consiguió Ícaro.
Ignoro las verdaderas pretensiones de este sacerdote al atreverse a semejante ¿hazaña?, que por desgracia para él, prácticamente nadie recordará su nombre por este hecho, y a pesar de ser una noticia que no debería regocijar alma alguna, lo admito, me reí al escucharla hace un par de mañanas y ver su imagen despegar como si fuera caricatura de la Pantera Rosa.
No lo han encontrado aún, quién sabe dónde está, y como diríamos en México (combinado con portuñol): se fue a la chingadeira.
Saludos, Manuel.

Meneame
del.icio.us
Esta noticia está tan buena que me la voy a robar para mi blog.
Si ¿y qué? ¿y qué?
Memo | 24-04-2008 - 11:30:10 GMT -7 #