Hace 10 años: Octavio Paz

Falleció hace 10 años, y son menos las publicaciones hoy en día que le dedican algunas líneas que las que uno esperaría, no por el conocimiento o reconocimiento de su obra, sino por el cliché de citarlo (tomado de otras citas y no de sus libros directamente, en la mayoría de los casos). Aún así, hay textos frescos. Rescato dos (hoy uno, mañana otro), aparte del número especial que publicó su vástago no conocido: Letras libres:
a) En Día siete No. 401, Aguilar Mora, nos restriega en la cara a todos aquellos que prácticamente admiramos incondicionalmente a Paz (no sin criticar sus traspiés politico-priístas, cabe aclarar), dos aspectos poco explorados de su trabajo y su persona: el papel que él mismo quiere protagonizar en la historia, en el que actúa y escribe deslizándose dentro de ella; y por otro lado, el problema de las reescrituras de sus obras, que sin previo aviso, uno va hallándose con textos modificados sin advertencias del escritor, a tal grado, que las diferentes ediciones, por ejemplo, de Libertad bajo palabra, quizás se traten de libros distintos. Cito varios párrafos:
• “La rememoración era un gusto o una necesidad saludable en Paz. No obstante, pronto se efectuó un cruce infortunado. Paz decidió incorporar sus recuerdos personales a la Historia y, peros aún, decidió determinar el lugar que tenía su propia vida en ella. Esta decisión apareció por primera vez de manera enfática y deformadora en Los hijos del limo (1974).
Ese gesto hubiera podido ser de una deslumbrante riqueza intelectual si él hubiera en verdad recorrido las vicisitudes históricas con paciencia, con dedicación y sobre todo con incertidumbre: abierto al descubrimiento de sí mismo. No fue así. Ya desde 1974 tenía demasiada prisa de dejar establecido de una vez por todas su importancia definitiva y su lugar exacto en la poesía latinoamericana del siglo XX. Error fatal.”
• “Ninguna ausencia es significativa sino en función del problema más importante: ¿cómo se situaba Paz a sí mismo? Cuando hablaba de Libertad bajo palabra, ¿a cuál de sus versiones, mejor dicho, a cuál de sus identidades se refería? ¿Al libro publicado en 1949 o al corregido cuatro veces en los siguientes 38 años? Es cierto que Paz asentaba claramente la fecha de su obra, 1949, pero también es cierto que muchos poemas en ese libro aparecieron con la primera fecha de publicación a pesar de que en cada etapa habían sido corregidos y ya en esta edición muchos de ellos eran completamente distintos de su versión original.”

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Manuel:
Gusto encontrarte en el espacio cibernético. Ya ves que vas encontrando la manera de dedicar los días y las horas a escribir...
No sé si sean pocas las revistas que dedican sus páginas a recordar a Octavio Paz. En todo caso, imagino que 10 años son pocos. Es decir, Paz ha sido una figura tan compleja (incluida su terquedad por pasar en automático a la "Historia", por asegurar su lugar) que posiblemente haga falta que transcurra más tiempo para revisitarlo. Por principio, debemos esperar que desaparezca Marie Jo, que envejezcan los Krauzes et al... Ya veremos. No olvidar que ni siquiera en esta conmemoración Octavio Paz pudo desligarse de dos personajes de confrontación -y ahora de clara disputa por la atención del festejo de los números redondos-: Carlos Monsiváis y Carlos Fuentes. ¿Será suficiente por ahora con (re)leerlo?
Juan N. | 23-04-2008 - 18:27:42 GMT -7 #
Juan, curiosamente esta semana salieron más publicaciones respecto a Paz, por lo que mi comentario ya no es tan válido, aunque sigo sosteniendo que sí lo fue hace unos 10 días (algo prematuro). Yo no creo que el tiempo deba transcurrir para que se decanten las verdaderas posiciones de Paz en la Historia y en la literatura y podamos dimensionarlo en su lugar justo. Va a pasar al revés, si las generaciones de (pocos y malos) lectores que vivieron a la par suyo prácticamente no lo conocieron, no veo por qué razón tendrá que suceder a futuro. Solamente un pequeño grupo lo leyó, mucho menor al que leyó, por ejemplo, a Sabines, Fuentes, Monsiváis... y en Latinoamérica a Gabo, Vargas Ll o Cortázar. No creo que el tiempo dé una "respuesta" más "real" sobre el lugar que debe ocupar Paz; desde sus últimos años y estos pocos que han transcurrido, ya se tiene una idea, más o menos clara (a quienes les interesa, sigo insistiendo) de en dónde se la va a situar.
Me parece que las diferencias que se puedan escuchar no van en la dirección de la importancia de Paz en la literatura o en la Historia porque más o menos todos quienes pueden opinar, reconocen su importancia, sino más bien, las discusiones se enfocan en puntos particulares de sus disertaciones: el PRI, el 68, Carlos Salinas, Fuentes, Monsiváis, Nicaragua, la derecha, el comunismo, etc.
¿Tienes alguna referencia de Fuentes al respecto de estos 10 años? No he visto-leído nada de él.
De Monsiváis lo escuche en un par de programas, uno de televisa y otro del 22, en ninguno de los dos se refirió a su debate intelectual-pleito de lavanderas con Paz.
Saludos, Manuel.
José Manuel | 28-04-2008 - 07:36:37 GMT -7 #
mta madres, no cabe duda que mucha pero mucha banda sigue orgasmeandose con el pinche PAZ, chales que no se dan cuenta que el atoyadero cultural es por los que siguen idolatrando a ese wey. lo siguen imitando, se dicen "herederos" como los pendejos insoportables de letras libres. no cabe duda que a esa banda le hace falta conocer más producción literaria que viene desde abajo, desde el fango.
icr | 30-04-2008 - 11:58:42 GMT -7 #
Mi estimado ICR, lo que propones no se contrapone a lo que aquí se dice: conocer a Paz y al fango no son cosas excluyentes, la calidad es la calidad. Échanos una buena paginita para embarrarnos en ese lodo. Alguien que es capaz de apreciar buena tinta en el fango, puede ser capaz de apreciar buena tinta en Paz. ¿Qué te puedo decir de los grupos pseudointelectuales-políticos que se cobijan con sombras de fantasmas? Tienes razón en éso.
Saludos, Manuel.
Manuel Posada | 30-04-2008 - 16:15:25 GMT -7 #