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Espejo de la noche, refléjanos
Blog de crítica e intercambio de información

23/05/2008 GMT -7

Lo fácil de leer es endiabladamente difícil de escribir

josemanuelposada @ 09:22

Cita robada a Olivia Gómez que a su vez tomó (ella sí con autorización) de un gringo.

07/05/2008 GMT -7

Dr. Roger vs Manuel Demon

josemanuelposada @ 16:32

roger.jpg

Convertido en el villano favorito del Dr. Roger Díaz de Cossío (foto), prefiero refugiarme momentáneamente aquí, en el teclado. No puedo decir que nuestras diferencias respecto a la educación en este país se conviertan en sanas discusiones, no, todo termina cuando me tacha, por decir lo menos, de soberbio. Coincidimos plenamente en el enfoque al que debería virar la educación primaria en México: español y matemáticas (lengua y número) como pilares fundamentales. También coincidimos en la remada inversa que da, y con mayor ímpetu, el SNTE. Desde luego que también nos damos cuenta del bajo nivel de preparación y actualización de los profesores mexicanos, reflejo de los habitantes del país.
Donde chocamos planamente es en su propuesta de que instituciones como la UNAM, sin reparar deberían aceptar cualquier estudiante de cualquier universidad del país, digamos, para continuar su carrera profesional. Si cursó 2 años en la Universidad de Campeche podría entrar a la UNAM al tercer año sin necesidad de revalidar materias ni encontrarse con ningún otro tipo de obstáculos. Si cursó 5 años de derecho en La Salle de Mérida, podría hacer su tesis en la Universidad de Nuevo León, etc. Yo no me encuentro planamente convencido, y es ahí cuando me convierto en soberbio. Su argumento recae en que soy un clasista escolar pues creo que existe mucha diferencia en la calidad de la educación que se imparte en diversos lugares del país, y no todas las universidades poseen y exigen la misma calidad académica.
No debería clavarme en la sustancia, pero sé que el Dr. Roger Díaz de Cossío fue ex director del Instituto de Ingeniería, ex subsecretario de educación, etc., y su experiencia pesa bastante.
¿Alguien podría argumentar?
Saludos, Manuel.

Reproduzco una entrevista interesante con el doctor Roger.

Entrevista con Roger Díaz de Cossío. La rigidez de la educación
José Angel Leyva
En su oficina del Instituto de Ingeniería de la UNAM nos recibe el doctor Roger Díaz de Cossío, quien fuera director de dicho instituto y subsecretario de Educación Pública. Él, con el rector de entonces, Pablo González Casanova, introdujeron la idea de los Colegios de Ciencias y Humanidades, que vinieron a revolucionar la educación media, pero con el paso del tiempo se fueron desdibujando o los fueron desvaneciendo en sus propósitos originales, que eran los de formar estudiantes de preparatoria con espíritu crítico y científico y capaces de aplicar sus conocimientos en modelos experimentales. A él le preguntamos:

¿Educar para qué?

Una respuesta fácil y complicada. Educar para que las personas, por sí mismas, mejoren su calidad de vida. Y añadiría que con sentido del humor.

¿Qué importancia le da usted a la lecto-escritura en esa visión de la enseñanza y del aprendizaje con humor?

El mismo que a las matemáticas, fundamental. Si a mí correspondiera decidir, yo buscaría la manera de que todos los habitantes de México aprendieran las habilidades básicas, al menos hasta los diez años de edad. Que fueran magníficos lectores y buenos escritores. Después de eso dejar en libertad de hacer los que los estudiantes quisieran, que los alumnos tuvieran la libertad de aprender, de aprender a usar dicha libertad.

La segunda pregunta, que usted considera sesgada porque nosotros ya de entrada consideramos que la educación en México es esquizoide, pues opinamos que se nos enseña para una realidad que no es la que vivimos. ¿Cree que no es esquizoide una formación escolar incongruente con la vida de las personas comunes y corrientes, que son la mayoría?

No creo que sea así en todo el sistema educativo. No dudo que ocurra de esa forma en determinados sitios, que se meta a los estudiantes en una enseñanza que nada tiene que ver con el medio exterior, pero eso no le pasa a todos los alumnos, a todos los maestros ni a todos los sistemas de aprendizaje en el país. Por ponerle un ejemplo, la secundarias de enseñanza formal sí son esquizoides, pero no así las telesecundarias. En un pueblo chico, el profesor sigue siendo el papá sustituto de los alumnos adolescentes. Es cierto que en la telesecundaria hay mucha interacción con la comunidad, pero no es en sí la tecnología lo que determina el vínculo, sino el tipo de relación, en una comunidad remota, con un profesor tradicional.

No obstante, hay una idea bastante arraigada ya entre la población mexicana de nivel escolar bajo: Para qué estudiar si puede aprenderse un oficio como la carpintería, la plomería, la mecánica, por citar algunas, que son mejor remuneradas que la profesión docente y que muchas otras carreras universitarias.

No dicen eso. Más bien opinan lo contrario, desafortunadamente. La presión de los papás es que todo mundo sea "licenciado".

Pero eso no les resuelve la vida…

No, ya lo sé, pero el estudiante responde ante la presión social. Por eso le ha costado tanto al sistema de educación tecnológica tener grandes masas de alumnos, pues la mayoría de los mexicanos cree que tener un oficio de carpintería o de reparar coches es inferior al de un abogado o un médico, aunque al final de cuentas dichos profesionistas se vayan de oficinistas porque hay sobreoferta de empleos para abogados y médicos. Pero es un problema cultural que viene desde el siglo pasado y desde España, de que una sociedad responde a su desarrollo con el mayor número de abogados y de médicos. No creamos en el alumno un ambiente de iniciativa, lo conducimos hacia determinados parámetros sociales que lo inducen a una decisión errónea.

Volvemos a la misma cuestión retomando esta observación suya. Para evitar una educación esquizoide, que usted opina que no existe como sistema en México, ¿no supondría el apego a esa cultura para evitar una enseñanza alejada de la realidad en la que viven y para la que están siendo preparados los alumnos?

Bueno, también hay aspectos que son esquizoides. Yo no digo que no lo sea, sino que lo es en pedazos y a ratos, y ello tiene que ver con la geografía y con lo que está estudiando el alumno. Tampoco significa que otros países no tengan ese mismo problema de desprecio hacia las carreras prácticas, Francia y España lo tienen, sin duda, pero aunque poseen más recursos y logran que los alumnos estén más tiempo, no han podido resolver dicho problema. Lo han logrado resolver mejor los estadounidenses, por su ética de trabajo, ética protestante, para la cual el trabajo manual no es vergonzante ni despreciable. Entonces, formamos profesionistas que trabajan luego en otra cosa. Pero yo no le llamaría esquizoide, sino que el sistema educativo tiene reflejos distintos, uno, por ejemplo es que está insertado en una cierta cultura, otro es que tomamos modas de otros países y las sumamos a las modas nuestras. No es un problema fácil. En algún momento lo discutía con Talán, quien era subsecretario de Educación Pública y un hombre muy inteligente. Pero ha sido una cuestión muy difícil de resolver por más esfuerzos que se han hecho en ese sentido.

Allí advierto yo otro problema, cuando usted habla del espíritu o de la ética de trabajo de las sociedades protestantes, pues es reconocer que ya de entrada hay una fuerte deficiencia cultural que bien podría contemplar el sistema educativo.

Se ha gastado mucho en ese sentido, de infundir en la sociedad la importancia de este tipo de opciones, pero hasta ahora no se ha tenido resultados efectivos. En Estados Unidos hay una historia que respalda esas campañas de la educación tecnológica. También debe considerarse la ventaja de que el gobierno de Estados Unidos deja en manos de la iniciativa privada muchos de sus proyectos. En Estados Unidos se hacen fondos de miles de millones de dólares con el firme propósito de dárselas a empresas privadas y que sean éstas las que los manejen. A veces, incluso, crean organizaciones para ese objetivo. Por ejemplo la Ley del irca. Cuando pasó la ley de la amnistía crearon fondos dedicados a la formación y educación en historia y civismo de Estados Unidos para quienes deseaban la nacionalización en ese país. Para ello fue necesario contratar empresas que lo hicieran, por supuesto, muchas de éstas fueron creadas con tal propósito.

Una vez más volvemos a tocar el punto de la incongruencia cultural y el diseño de un modelo educativo.

Sí, definitivamente, los problemas culturales son los más difíciles de resolver y no es nada fácil cambiar el sistema educativo. Por eso insisto, yo dejaría libre al alumno para que decidiera lo que desea estudiar después de la secundaria, sabiendo leer y escribir muy bien y manejando las bases fundamentales de las matemáticas. Son las habilidades básicas con las que se puede aprender todo lo demás. Tener la certeza de que los estudiantes que egresan de la secundaria dominan la lectura y la escritura, que tienen el hábito de la redacción y del consumo de libros, que sean hacedores de cosas.

¿Cómo lograr que los estudiantes se aficionen por la lectura de libros y publicaciones periódicas?

Es algo que nunca he podido entender. Dentro de una misma familia puedes tener buenos, regulares y pésimos o nulos lectores. El número de librerías es de los indicadores de subdesarrollo más grandes que hay en México. Hay una carencia enorme de librerías en las ciudades, ya no se diga en el medio rural. Pero si estamos en un país lleno de pobres no podemos esperar que compren libros antes que comer. Tampoco hay bibliotecas suficientes que puedan de algún modo compensar dicha carencia. Me parece que una vía inmediata son los círculos de lectura, fomentar su proliferación en todos los rincones del país; involucrar a los autores para que asistan a esos lugares y estimulen el acercamiento de su público con las obras. Se debe crear el medio propicio para ese deseo.

Quiero aclarar que la lectura no está necesariamente relacionada con naciones muy poderosas. Tenemos el caso de Estados Unidos e Inglaterra donde no vamos a encontrar pueblos muy lectores. Allí hay élites que sí leen mucho, pero las grandes masas desdeñan los libros y los periódicos. No hay una sola respuesta para el fomento de la lectura y de la escritura. Supongo que la lectura tiene también que ver de algún modo con el tiempo libre del que sí disponen otras sociedades con mayores niveles de bienestar.

Entonces, ¿de qué calidad de educación hablamos?

No tengo opinión sobre un tipo de calidad específico, creo que la calidad es indefinida, que es un proceso que se da en personas. Entonces es muy difícil establecer el nivel de calidad de un sistema educativo, porque es un concepto relativo, la calidad con respecto a qué o a quiénes. Puedo garantizar que hay estudiantes muy inteligentes y muy brillantes que emergen de situaciones miserables y que hay malos estudiantes que provienen de medios de lujo.

Tengo dos pruebas definitivas para comprobar lo que digo. Cuando trabajaba en la seo, aplicamos una prueba de unos 20 minutos a los niños de sexto de primaria, en escuelas muy pobres o muy ricas, urbanas y rurales. La conclusión fue que si tomaba el promedio de los alumnos de una escuela era muy parecido al de las demás. Daba lo mismo que se tratara de una escuela pobre o muy rica, los resultados promedios eran similares; pero si tomaba las diferencias individuales, éstas eran enormes. Otro ejemplo son las olimpiadas de ciencias: de matemáticas, de física y de química. Muchos muchachos mexicanos han participado en las justas mundiales y hemos tenido muy buenos resultados, se han ocupado lugares importantes. No hay ninguna correlación entre los resultados y el origen socioeconómico de los estudiantes. Para muchos calidad de la educación se mide con base en el aspecto exterior, si tiene bonitas bancas, si hay canchas para deportes, salones bien pintados, etcétera. Para otros tiene que ver con la poca ausencia de los maestros, con buenos libros de texto, con grupos pequeños de alumnos, pero eso no se relaciona con la calidad de las personas. Incluso hay algunos maestros muy buenos que logran cambiar o incidir en la estructura mental de algunos estudiantes, pero no lo logran en la mayoría, ni tampoco son mayoría los profesores que tienen la capacidad de influir en las formas de pensar y de actuar de ciertos estudiantes.

Esas excepciones vendrían a ser justamente las excepciones que justifican o reconocen la regla de un bajo rendimiento escolar y académico, de bajo nivel de enseñanza aprendizaje. ¿No estaríamos pensado en cómo invertir las excepciones?

Todas las personas tienen cerebros distintos unos de otros y desconocemos realmente sus capacidades y estilos de aprendizajes, por ello es absurdo hablar de calidad de un sistema educativo. No podemos evaluar el aprendizaje porque no sabemos cómo aprenden las personas. Tal vez algún día se junten sicólogos, neurofisiólogos, informáticos y pedagogos que puedan saber cómo aprenden los humanos. Pero el término de calidad de educación me parece un concepto chicloso, muy resbaladizo.

Tan resbaladizo y chicloso como el término de reforma educativa, que se ha esgrimido en cada administración de la segunda mitad del siglo XX.

No sólo desde el siglo pasado, desde el siglo xv se habla de reforma educativa. La educación siempre la estamos reformando por que no sabemos cómo ni por qué aprende la gente y descubrimos las barbaridades que cometemos, nos parecen infames las formas de enseñanza.

¿Cómo hablar de una reforma educativa si apenas se comienza a reconocer a un país pluriétnico y plurilingüe, multicultural?

Costó mucho trabajo y mucho tiempo reconocer que las culturas indígenas son culturas independientes. Echemos un vistazo al pasado y encontraremos que figuras como Rafael Ramírez tenían una visión racista del magisterio. Les decía a los maestros rurales que no hablaran lenguas indígenas porque iban a convertirse en indios. Vasconcelos también mostraba una actitud racista en sus planes de convertir en mexicanos a los indígenas mediante la anulación de sus lenguas y sus culturas. Por eso puso una oficina de asuntos indígenas. Después de Vasconcelos vinieron González Gamio y Aguirre Beltrán, que empezaron a considerar las culturas indígenas con sus propios sistemas de valores. Pero yo creo que hoy existen los que defienden a los grupos indígenas como piezas de museo y enarbolan la idea de que no deben ser tocadas ni contaminadas con la cultura occidental, y en el otro extremo están los que abogan por castellanizarlos y meterlos al desarrollo. Entonces, la política educativa siempre ha estado entre estos dos extremos. Hoy existen libros en la propia lengua de los indígenas, que no tenían escritura, pero que ha sido estructurada con el alfabeto latino. La sep tiene, no recuerdo bien si 54 o 55 libros para enseñar a leer y a escribir a los niños en su propia lengua, y en español como segunda lengua.

En el Instituto Nacional de la Educación para el Adulto (inea) tienen un programa que están poniendo a prueba, el cual consiste en que los adultos indígenas construyan sus propios materiales en su lengua materna, es decir que hagan sus relatos en lenguas indígenas, para ya después introducirlos al español. El inea hizo, entre1983 y 1994, libros para alfabetizar en 47 lenguas indígenas.

¿Cuál es su opinión sobre la masificación de la educación superior y la excelencia académica? O para decirlo en términos más actuales, para obtener egresados más competitivos en el plano laboral que respondan a las espectativas del país.

Es algo que he pensado suficiente porque he trabajado durante muchos años en la unam, en distintos periodos. Pienso que debemos intentar hacer muchas universidades chicas y no estos monstruos. El modelo de la uam ha funcionado bien porque son tres campus independientes y no tiene más de 15 mil alumnos. Yo creo que la única respuesta a todo esto es la flexibilidad, pues se ha creado un sistema de educación superior muy rígido. Nuestras universidades no son universidades sino conjuntos de tubos, que se llaman carreras, en donde los alumnos entran por un extremo y salen por el otro, pero no son tubos que estén intercomunicados. Todo lo que un alumno deberá hacer está dentro de un tubo perfectamente pre diseñado por un equipo reducido de "expertos" que le están diciendo a miles lo que deben hacer; planes de estudio y programas de trabajo ya están definidos en cada tubo, no hay para donde hacerse. Eso explica en gran medida la deserción, el abandono de una profesión por otros oficios. El estudiante debe decidir ya desde la prepa lo que debe estudiar. No sólo decidir que va a estudiar ingeniería, sino qué tipo de ingeniería. No hay pues flexibilidad para la toma de decisiones, para poder combinar unas posibilidades con otras que ofrece la universidad.

Una de las cosas buenas que propuso Barnés antes de entrar al conflicto, fue designar a cinco directores, del Consejo de Directores, para que revisaran los planes de estudio de la unam y decretaran desde el Consejo Universitario que todos los planes de estudio de licenciatura deberían tener el 35 por ciento de los créditos libres para el estudiante, que podía estudiar aquí mismo, en otro lado, a distancia, en el extranjero, como quisieran. Pero esa iniciativa murió al estallar el conflicto. Yo seguiré proponiendo dicha idea en mis escritos porque es realmente muy buena. Sé que a los viejos profesores les dan escalofríos con sólo pensar que deben reducir el total de créditos, de sus planes de estudio, a un 65 por ciento y liberar un 35 por ciento de los créditos para que el estudiante decida cómo cubrirlos.

Eso se liga a la pregunta de cómo revertir la función certificadora de las universidades, de expedidora de títulos, a verdaderos centros formadores de profesionales de excelencia capaces de transformar su medio y adaptarlo a sus necesidades. Los títulos universitarios han venido a sustituir socialmente a los títulos nobiliarios de la Colonia.

Bueno, las universidades tienen que expedir títulos, es necesario certificar en nuestra cultura. Pero ese problema de nuestro sistema educativo viene desde el siglo XIX, cuando los liberales hicieron su congreso con Porfirio Díaz en 1889. Ahí se fijó la axiología de la educación, de allí salió que la educación debe ser uniforme en toda la república para promover la unidad nacional. Creo que ellos tenían razón en ese momento, pero ya ha pasado más de un siglo de esa situación. Creo que ya es tiempo de que el Estado fije algunos criterios básicos para toda la nación, pero no todos, debe haber un cierto margen de libertad para adaptarlos a ciertas situaciones y lugares.

Siempre he tenido una duda en torno a este asunto de la certificación. ¿Por qué en ciertos países se le otorga automáticamente el diploma al alumno que ya cubrió los créditos correspondientes a la carrera, mientras que en México los egresados deben de someterse a exámenes profesionales y a defensas de tesis, que muchas veces, lo sabemos, son simples rituales, y en otras terribles torturas sicológicas?

Allí hay varios problemas. Uno es que el requisito de tesis profesional viene del siglo XIX. Nueve de los 18 campos profesionales importantes que tenemos en las universidades son decimonónicos. Los directores le dan más importancia a cubrir las materias del plan de estudios que a la elaboración de la tesis profesional, y al tiempo que se lleva hacer el examen profesional y registrarse en Dirección General de Profesiones que a toda la carrera. Puros trámites que retrasan la entrada del profesionista al mercado del trabajo. Es lo que yo llamo el desperdicio de profesionales.

Aquí, Profesiones no cuestiona el certificado como sí sucede en otros países donde cada región establece sus condiciones. Por ejemplo, en Estados Unidos cada estado de la Unión Americana tiene un comité que verifica que el solicitante cumpla con los requisitos que la región o la provincia exige para ejercer profesionalmente. Los colegios de profesionistas en México no funcionan como tales.

¿Cuáles son los objetivos primordiales que debería tener la Educación Superior en México?

Es una pregunta muy difícil de responder. Para mí, se haya en primer lugar la creación de conocimiento.

Hablando de flexibilidad, ¿no cree usted que una función esencial de la Universidad sería la de continuar educando a sus egresados, de actualizarlos y prepararlos en los cambios que se suscitan en cada comunidad y en el mundo entero?

Definitivamente, pero la universidad es tan rígida que responde con mucha lentitud o no responde a las exigencias de su comunidad, de los cambios suscitados en ésta y en el mundo.

28/04/2008 GMT -7

¿Quién despertó a China?

josemanuelposada @ 16:39

china2.jpg““La mayor parte de mi vida he padecido hambre”… pero ahora cultiva más comida de la que puede comer. Al igual que su país, Du Chenglan, de 82 años, ha empezado a probar la abundancia, y disfruta el cambio.”
Estas palabras al pie de una de las fotos del interior del National Geographic que circula estos días me hicieron recordar lo que hace algunos años escuchaba a manera de reclamo de un amigo ambientalista: “¿quién despertó a China?”, frase que desde hace varias décadas se oye insistentemente en todos lados sobre este subcontinente, haciendo referencia a que por el bien de todos -aunque no se tenía certeza del porqué- el gigante asiático debía mantenerse dormido. Pues ya no lo está, se despertó, no enojado pero sí hambriento.

La cantidad de gente que habita este país es inmensa: aproximadamente hay 13 chinos por cada mexicano, ¡13!
Dicho de otra manera, por cada paisano que se llame, digamos, Manuel Posada, hay un
a) Wu Qizhi,
b) Fan Dexin,
c) Tang Wenqiang,
d) Jin Zhaolu,
e) Yang Xin,
f) Liu Zhenping,
g) Wang Zhuo,
h) Wang Jie,
i) Ma Wenze,
j) Lobsang Gonpo,
k) Song Xiaomeng,
l) Li Wei y
m) Luo Jun, chinos.

Y por cada que Manuel Posada come, allá comen 13 personas; por cada que Manuel Posada va al baño, hay 13 chinos que van al baño; por cada que Manuel Posada se transporta en cualquier medio, hay 13 chinos que se trasportan en cualquier medio.
La preocupación de mi amigo radica en que el crecimiento económico de este país supera el 10% anual desde hace tres décadas y seguirá así durante un buen rato; siendo este dato reconfortante para políticos y economistas, no lo es para medioambientalistas. Crecer económicamente implica desgastar recursos depredando la naturaleza, consumir más y desde luego, contaminar (¿de dónde salen los muebles, los automóviles, la gasolina?). Este año, China superó a los Estados unidos como el mayor emisor de CO2 a la atmósfera, principal gas de efecto invernadero causante del calentamiento global. Prácticamente todos los ríos chinos están contaminados de manera alarmante, los bosques son devastados rápidamente y basta con ver imágenes de Pekín para saber que sufre una contaminación atmosférica peor que cualquiera de nuestras ciudades. Por esta razón, varias delegaciones de atletas en los próximos juegos olímpicos no harán campamento previo en esta ciudad, únicamente se desplazarán los días que les toque competir.
¿A dónde van los chinos con tal consumismo desmedido y, aparentemente, sin freno? Curiosamente, a aspirar lo mismo que nosotros o cualquier otro habitante del planeta: vivir mejor.
Los mexicanos ya depredamos buena parte de nuestros ecosistemas (y seguimos haciéndolo), y por esta razón gozamos de un cierto nivel de vida; qué decir de los gringos o los europeos o de cualquier otro país que ha hecho lo propio en sus respectivos países y en países ajenos. Los chinos prácticamente no lo habían hecho y por tal razón, como lo insinúa la anciana Du Chenglan del inicio, el nivel de vida rozaba lo infrahumano en gran parte de la población. Aún China tiene 400 millones de pobres, pero esta cifra se sigue reduciendo, y los ricos, son ricos de verdad en cantidad y en calidad, cosa que hasta hace unos 20 años era insospechado.
Este país que vio nacer la pólvora, el papel y la brújula, está consumiendo sus recursos a costa de vivir mejor, y por simple igualdad, es justificable. ¿De qué privilegio gozamos nosotros, dentro de los 50 millones de mexicanos que sí lo pueden hacer, de disfrutar unas vacaciones en alguna playa, respecto de los 800 millones de chinos que también se encuentran en posibilidades similares? ¿Sólo uno puede quemar gasolina para transportarse, comer bien, comprar ropa apropiada? No, todos aspiramos y merecemos una buena calidad de vida.
El problema del desastre ecológico mundial habrá que atacarlo desde otro lado y no reprochando la necesidad a la que aspira la gente a vivir mejor. A mi parecer, desde dos vertientes: a) producir energía sin necesidad de la quema de combustibles fósiles, y b) reducir (a la par en todo el mundo y no solamente en China) la población mundial.

Saludos, Manuel.

23/04/2008 GMT -7

999 globos rojos

josemanuelposada @ 16:56

brasil.jpgHeredero sentimental y de las alturas del gran Santos Dumont, el sacerdote brasileño se amarró a mil globos de gas para elevarse y, tal vez, alcanzar el cielo, no el metafórico como dice la iglesia católica, sino el real como lo consiguió Ícaro.
Ignoro las verdaderas pretensiones de este sacerdote al atreverse a semejante ¿hazaña?, que por desgracia para él, prácticamente nadie recordará su nombre por este hecho, y a pesar de ser una noticia que no debería regocijar alma alguna, lo admito, me reí al escucharla hace un par de mañanas y ver su imagen despegar como si fuera caricatura de la Pantera Rosa.
No lo han encontrado aún, quién sabe dónde está, y como diríamos en México (combinado con portuñol): se fue a la chingadeira.
Saludos, Manuel.

No te vistas de amarillo, aunque en tu belleza confíes

josemanuelposada @ 10:04

cabanas.jpg

cabanas.jpg

salvador_caba_as1.jpg

cabanas-2.jpgprd.pngDos instituciones de carácter nacional han tenido un año para el olvido, siniestro que ni el más osado de los adivinos hubiera imaginado o leído en su carta astral a principios de este 2008. Las dos instituciones se envuelven en el mismo color, arropándose bajo las banderas amarillas que ondean, unas, en el Zócalo o donde Andrés Manuel dirija la estrategia a seguir para la batalla contra la privatización de Pémex, las otras, en las tribunas del que en otros tiempos era derrota segura para cualquier equipo visitante: el Estadio Azteca. Parece que es una maldita suerte vestirse de amarillo en estas épocas, siendo que las dos organizaciones enfrentan los problemas más graves desde que se fundaron. Pero curiosamente, entre el PRD y el equipo América, aunque sus “giros” son completamente distintos, hallamos características (¿éticas?) antagónicas... y una que otra similitud.

Los años gloriosos del América se consiguieron a fuerza de dinero, gastando a raudales en jugadores y con una campaña publicitaria empujada por televisa que día tras día y año tras año bombardeaban con spots sobre los cremas en sus canales de televisión, aunado a que todos sus locutores por un acto de fe ($$$) eran partidiarios de este equipo y no perdían oportunidad para vanagloriarlo a cada rato. ¿Cómo no va a tener tantos seguidores el América si el mexicano se la pasa hipnotizado frente a la caja idiota? En pocas palabras, eran los dueños del balón, hacían y deshacían a placer con esa maquinaria impresionante detrás del equipo, que dicho sea de paso, y a su descargo, tuvo uno que otro jugador brillante (dentro de los estándares del futbol mexicano). La tele nunca mintió en los 80´s, eran verdad absoluta Jacobo, Raúl, Chabelo, el Chavo, Stanley…, por lo que el América era "el bueno", lo que se traducía en mayores ingresos para el equipo.
Con una historia así, uno esperaría que temporada tras temporada se fortaleciera esa oncena para convertirse en un Real Madrid mexicano, con un título cada dos campeonatos, por decir. Pero por suerte no lo fue, a tal grado, que ésta ha sido la peor temporada del equipo, y quizás, la peor temporada de cualquier equipo desde que existen los torneos cortos. Muchos errores propios han costado muy caro. ¿Será posible que en un año el América esté peleando el descenso contra los Gallos del Querétaro, el Atlético potosino, las Cobras de Ciudad Juárez o algún otro equipo que ascienda desde la primera A? Nos alegraría mucho que lo anterior se haga realidad a quienes de una que otra manera nos molesta la historia de este equipo y su afán protagonista a fuerza de dinero y de publicidad.

El PRD se formó, por un lado, con renegados del PRI, inconformes del sistema (más o menos palabras de ellos) que se retiraron de esas filas cuando Carlos Salinas iba a ser candidato presidencial, y por otro lado, con gente de movimientos de izquierda, seguidores o activos del 68, del CEU, del PSUM, del PC. El PRD, aunque adquirió este nombre hasta 1989, se constituyó en el partido mejor organizado de izquierda que este país haya formado, y su arraigo en varios estados y la capital del país está más que probado. El PRD consiguió victorias históricas, como aquélla de 1997 en que Cuauhtémoc Cárdenas ganó la “gubernatura” de la Ciudad de México.
Pero quién iba a pensar que tras la amarga derrota presidencial (mas por las malas que por las buenas) de 2006 todavía vendrían tiempos peores, a tal grado, que muy probablemente se fisione este partido (como lo hicieron del PRI algunos de sus fundadores en el 88) después de las elecciones internas para elegir dirigente. Solitos se están carcomiendo.
A contra corriente de lo sucedido en la mayoría de los países sudamericanos donde gobernantes de izquierda se sientan en 8 sillas presidenciales, la izquierda en México (no es necesaria encuesta alguna de Mintosky o María de las Heras para asegurarlo) ha perdido en un par de años lo mucho que consiguió con Andrés Manuel. Ha de rondar nuevamente un 15 % de seguidores a nivel nacional, y recuperar lo perdido, no solamente por el proceso interno que ya comenté sino por muchos otros factores, va a ser empresa de gigantes, que en este momento no se vislumbra dónde se encuentran.
¿Acaso en 2012 nuevamente va a gobernar alguien cuya honradez esté en entre dicho, que le deba tantos favores a personas o grupos de poder, que pertenezca a un grupo empresarial a quien se le debe rendir cuentas, y ya después hasta el final, que goce de un estrecho rango en que se puede maniobrar, claro, si se es buen político? Nos alegraría mucho a los mexicanos quienes de alguna u otra manera a fuerza de 70 años genéticamente rechazamos al PRI, y a fuerza de unos pocos años andamos encabronados con el PAN y los panistas, que lo anterior no suceda. (Aunque por desgracia, tampoco es de confiar el PRD, como ya mencioné).
En este 2008, el amarillo es un mal color.

Saludos cordiales, Manuel.

22/04/2008 GMT -7

Hace 10 años: Octavio Paz

josemanuelposada @ 17:18

paz1.jpg

Falleció hace 10 años, y son menos las publicaciones hoy en día que le dedican algunas líneas que las que uno esperaría, no por el conocimiento o reconocimiento de su obra, sino por el cliché de citarlo (tomado de otras citas y no de sus libros directamente, en la mayoría de los casos). Aún así, hay textos frescos. Rescato dos (hoy uno, mañana otro), aparte del número especial que publicó su vástago no conocido: Letras libres:
a) En Día siete No. 401, Aguilar Mora, nos restriega en la cara a todos aquellos que prácticamente admiramos incondicionalmente a Paz (no sin criticar sus traspiés politico-priístas, cabe aclarar), dos aspectos poco explorados de su trabajo y su persona: el papel que él mismo quiere protagonizar en la historia, en el que actúa y escribe deslizándose dentro de ella; y por otro lado, el problema de las reescrituras de sus obras, que sin previo aviso, uno va hallándose con textos modificados sin advertencias del escritor, a tal grado, que las diferentes ediciones, por ejemplo, de Libertad bajo palabra, quizás se traten de libros distintos. Cito varios párrafos:
• “La rememoración era un gusto o una necesidad saludable en Paz. No obstante, pronto se efectuó un cruce infortunado. Paz decidió incorporar sus recuerdos personales a la Historia y, peros aún, decidió determinar el lugar que tenía su propia vida en ella. Esta decisión apareció por primera vez de manera enfática y deformadora en Los hijos del limo (1974).
Ese gesto hubiera podido ser de una deslumbrante riqueza intelectual si él hubiera en verdad recorrido las vicisitudes históricas con paciencia, con dedicación y sobre todo con incertidumbre: abierto al descubrimiento de sí mismo. No fue así. Ya desde 1974 tenía demasiada prisa de dejar establecido de una vez por todas su importancia definitiva y su lugar exacto en la poesía latinoamericana del siglo XX. Error fatal.”
• “Ninguna ausencia es significativa sino en función del problema más importante: ¿cómo se situaba Paz a sí mismo? Cuando hablaba de Libertad bajo palabra, ¿a cuál de sus versiones, mejor dicho, a cuál de sus identidades se refería? ¿Al libro publicado en 1949 o al corregido cuatro veces en los siguientes 38 años? Es cierto que Paz asentaba claramente la fecha de su obra, 1949, pero también es cierto que muchos poemas en ese libro aparecieron con la primera fecha de publicación a pesar de que en cada etapa habían sido corregidos y ya en esta edición muchos de ellos eran completamente distintos de su versión original.”

Emeequis de esta semana

josemanuelposada @ 11:52

yoani_sanchez1.gif

Comencemos con tres cosas muy rescatables del número 116:
1) La frase de la semana a cargo del senador panista Felipe González (no confundir con el estadista): "Miren a esos pendejos, vamos a bajarlos a chingadazos"
2) Otra, el análisis que se hace sobre los blogs cubanos, en particular el de Yoani Sánchez (foto), llamado Generación Y, y se preguntan respecto a ella, ¿por qué no ha pisado la cárcel, acaso Raúl es más liberal que Fidel?
Échenle un ojo: http://desdecuba.com/generaciony/

3) Última, declaraciones de gente (incluyendo profesionales) que vive y sobrevive sin libros. Así, simple y directo: solamente 1 persona de cada 214 lee por gusto en esta país.

Va la página de la revista: http://www.m-x.com.mx

M. Moore vs H. Clinton (La Jornada de abril 20)

josemanuelposada @ 11:50

moore-1.jpgMi sufragio es por Obama (si pudiera votar)
“La suerte de Hillary Clinton está echada al lanzar tanto lodo sobre el candidato negro”

Michael Moore*

No voy a poder votar para presidente en esta temporada de primarias. Vivo en Michigan. Los dirigentes del partido (tanto aquí como en Washington DC) no pudieron organizarse como es debido y, por tanto, nuestros votos no serán contados.

Así que, si usted vive en Pensilvania, ¿me haría un favor? Este martes, ¿podría emitir mi voto –y el suyo– por el senador Barack Obama?

Hasta ahora no había dicho en público por quién votaría, sobre todo por dos razones: 1) ¿A quién le importa?, y 2) Me importa un comino (así como a la mayoría de la gente que conozco) qué nombre esté en la boleta este noviembre, siempre y cuando haya una foto de JFK y FDR (Franklin D. Roosevel) montados en un burro hasta arriba de la boleta, y la palabra “demócrata” al lado del candidato.

En serio, conozco mucha gente a la que no le importa si el nombre bajo esa enorme D es Bailarín, Corcoveador, Clinton o Relámpago**. Podría ser Mickey Mouse, el Pato Donald, Barry Obama o el Dalai Lama.

Bueno, eso sonaba bien el año pasado, pero durante los dos meses pasados las acciones y las palabras de Hillary Clinton han pasado de ser meramente decepcionantes a francamente repugnantes. Creo que el debate de la semana pasada fue la gota que derramó el vaso. Ya había observado a la senadora Clinton y su marido en ese juego de apelar al peor lado de los blancos, pero el miércoles pasado, cuando se sacó de la manga el nombre de “Farrakhan”, la temporada de tonterías*** llegó a un prematuro final para mí. Dijo la palabra “F” simplemente para asustar a los blancos. Por supuesto, Obama no tiene conexión alguna con Farrakhan. Pero, según la senadora Clinton, el pastor de Obama sí, ¡y el “boletín de la iglesia” reprodujo alguna vez un artículo de opinión de Los Angeles Times, escrito por un tipo relacionado con Hamas! ¡No! ¡El boletín de la iglesia!

A la noche siguiente, Stephen Colbert explicó con brillantez este sórdido intento de difamar a Obama. Señaló que si Obama es apoyado por Ted Kennedy, quien es católico, y la Iglesia católica está encabezada por un Papa que perteneció a la juventud nazi, eso significa una sola cosa: ¡OBAMA AMA A HITLER!

Sí, senadora Clinton, así sonó. Como si hubiera usted perdido la razón. Como si fuera una fanática alimentando el fuego de la estupidez. Qué triste que tenga que escribir estas palabras sobre usted. Ha dedicado su vida a las buenas causas y a las buenas acciones. Y ahora, echarlo todo por la borda por un cargo que no puede ganar si no es arrojando tanto lodo encima al candidato negro para que los superdelegados exclamen “Tío (Tom)” y le den todo a usted.

Pero eso no ocurrirá. Su suerte estaba echada desde que votó a favor de emprender esta sangrienta guerra. Cuando hizo eso fue como Moisés, quien perdió la cordura por un momento y por eso le prohibieron entrar a la Tierra Prometida.

Qué triste para una nación que quería ver a la primera mujer electa para la Casa Blanca. Ese día vendrá, pero no será con usted. Tendremos que esperar a que la actual gobernadora demócrata de Kansas compita en las elecciones de 2016 (¡lo leyeron aquí primero!).

Hay quienes dicen que Barack Obama no está listo, o que votó mal en esto o aquello. Pero eso es mirar los árboles y no el bosque. Somos testigos no únicamente de un candidato, sino de un profundo movimiento de masas por un cambio. Mi apoyo es más para Obama El Movimiento que para Obama el candidato.

No lo digo por demeritar a este hombre excepcional. Pero lo que ocurre es más grande que él a estas alturas, y eso es bueno para el país. Porque, cuando gane en noviembre, ese Movimiento de Obama tendrá que mantenerse alerta y activo. El Estados Unidos de los consorcios no va a entregar las riendas de nuestro gobierno sólo porque nosotros lo digamos. El presidente Obama va a necesitar una nación de millones que lo apoyen.

Sé que algunos de ustedes dirán, “Mike, ¿qué han hecho los demócratas para merecer nuestro voto?” Ésa es una muy buena pregunta. En noviembre de 2006, el país lanzó un fuerte mensaje de que queríamos poner fin a la guerra. Sin embargo, los demócratas no han hecho nada. Entonces, ¿por qué habríamos de estar tan ansiosos de alinearnos alegremente detrás de ellos?

Les diré por qué. Porque no puedo soportar ni un maldito minuto más a este gobierno y el daño permanente e irreversible que ha causado a nuestro pueblo y al mundo. Estoy casi en el punto en el que no me importa si los demócratas no tienen columna vertebral o hueso de la rodilla o una sola idea en sus mareadas cabecitas. Siempre y cuando su nombre no sea “Bush” y la palabra “republicano” no está a su lado en la boleta, es suficiente para mí.

Yo, como la mayoría de los estadunidenses, he sido tundido durante ocho años, hasta perder el sentido. Por eso me uniré a millones de ciudadanos y llegaré tambaleándome a la casilla en noviembre, como un boxeador en el duodécimo round, todo ensangrentado y moreteado, con un ojo tan hinchado que no lo puedo abrir, y buscaré lo único que importa: esa gran “D” en la boleta.

No me malinterpreten. Perdí mis lentes color de rosa hace mucho tiempo.

Es tonto ver en los demócratas algo más que una versión más bonita de un partido que existe para pujar en nombre de la elite empresarial en este país. Cualquier apoyo a un demócrata debe darse reconociendo este hecho y con la esperanza de que algún día tendremos un partido que represente primero al pueblo, y leyes que garanticen igualdad de voz a ese partido.

Finalmente, quiero decir algo acerca de la decencia básica que he visto en Obama. Como parte de su misión de seguir alentando los temores del Estados Unidos blanco, Clinton continúa echándole en cara al reverendo Wright. Cada vez que lo hace, grito a la tele: “¡Dilo, Obama! Di que cuando ella y su esposo tuvieron dificultades matrimoniales relacionadas con Mónica Lewinsky, ¿a quién llevaron a la Casa Blanca para que les diera 'consejo espiritual'? ¡Al reverendo Jeremiah Wright!”

Pero no, Obama no le echaría eso en cara. No sería correcto. No sería decente. Ella ya pasó por suficiente dolor. Así que se mantiene callado y recibe el lodo que le echa.

Por eso las muchedumbres que vienen a verlo son tan numerosas. Por eso nos llevará por un camino más decente. Por eso votaría por él si se permitiera que Michigan tuviera una elección.

Pero la pregunta que escucho una y otra vez es... “¿Puede ganar? ¿Puede ganar en noviembre?” A lo lejos escuchamos la sirena del tren de la muerte llamado el Expreso Hablemos Claro. Sabemos que es posible que escuchemos las palabras “presidente McCain” el 20 de enero. Sabemos que todavía hay muchos estadunidenses que nunca votarán por un negro. Hillary también lo sabe. Cuenta con ello.

Pensilvania, el estado que dio a luz a esta gran nación, tiene la oportunidad de enderezar las cosas. No ha tenido oportunidad de brillar de esta manera desde 1787, cuando se escribió allí nuestra Constitución. En esa Constitución escribieron que un negro o una negra eran sólo “tres quintas partes” humanos. El martes, el buen pueblo de Pensilvania tiene la posibilidad de redimirse.

* Esta carta abierta fue subida a www.michaelmoore.com este lunes.

** Nombres de los renos de Santaclós. (T.)

*** Periodo del verano caracterizado por la publicación de notas intrascendentes en los medios anglosajones. (T.)

Traducción: Tania Molina

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